(Versión castellana del artículo que fue publicado en catalán)
Diario AVUI
Barcelona, 17 enero, 2002
SIN LÍMITES, SIN PALABRAS
Gustavo Vega. Prólogo para un silencio
CONCHA GARCÍA
Uno de los nombres imprescindibles en el ámbito de la poesía visual es el de Gustavo Vega, leonés residente en Barcelona. Autor de exposiciones y de libros que, como Habitando transparencias (1982) o El placer de ser (1997), muestran su particular concepción del poema. Ahora presenta Prólogo para un silencio, publicado en una editorial que se atreve a editar una colección especializada en poesía visual, que por cierto dirige el propio Gustavo Vega.
La de Vega es una poesía sin fronteras que menosprecia la esterilidad de ciertas limitaciones. Se salta las tradicionales divisiones en compartimentos estancos del saber con su particular línea de creación tendente a ensamblar lenguajes de tipo distinto.
Este libro es un discurso unitario, un viaje del silencio al silencio, en el que sus primeros poemas son metáfora del momento que precedió a la gran explosión original. En un primer momento, encontramos referencias a la sonoridad del silencio, sonido sin contenido, un salto al vacío, materiales de la nada. Silencio elocuente, como elocuentes son los signos que lo expresan: “materiales de la nada”, el negro absoluto, los ceros, una sucesión de ceros... Hasta que de la gran explosión nace el mundo, el lenguaje, un abecedario que comienza con la letra A y que toma cuerpo con la palabra amor. La A es la primera letra del alfabeto y también de la palabra Amor. Precisamente la idea de amor vertebra este poemario en el que se entremezcla la reflexión filosófica con la creación plástica realizada con una amplia variedad de técnicas, tanto tradicionales -como la pintura o la serigrafía-, como nuevas tecnologías.
Y así se van deslizando los signos, manchas y letras, dibujos, metáforas, que van contorneando la distancia muchas veces insalvable que va del tú al yo, la confusión que nos encamina de nuevo hacia el silencio, hacia una gran O, metáfora del Todo o de la Nada, cuando la reflexión sobre el mundo como un cosmos de amor, de atracciones, se concentra en la letra O que, según como se mire, es un gran cero y tiene la forma de unos labios. Elocuencia de la O y laberinto también cuando la atención puesta sobre ella se transforma en OH para quedarse luego concentrada en la mudez de la H. Para el lector atento, la visión de este poemario le romperá un poco las estructuras de la escritura convencional.
Un hermoso texto al principio que puede recordarnos a su paisano, el poeta Antonio Gamoneda, nos ponen en la pista de los motivos de la práctica creativa. Es un texto lleno de lirismo, que poco a poco va adquiriendo un tono resquebrajado y bamboleante debido a la disposición gráfica del mismo, que nos evoca nuestra condición de seres mortales, limitados, con la pregunta: ¿Quién conoce el dolor de ser / DE LA FORMA PERFECTA / pensamiento? La reflexión filosófica y existencial se simultanean con la intertextualidad y el poema acaba atrapándonos en un chorreo final de reflexiones que por su brevedad son muy elocuentes.
Yo creo que Gustavo Vega disfruta saltándose los límites de la palabra y explorando las dimensiones del cuerpo de la escritura, al tiempo que ahonda en las posibilidades de la materialidad plástica, todo ello siempre con una intención poetizadora. Y lo más interesante es que nos hace sentir que existe la posibilidad de una interrelación total entre la palabra y la imagen, entre lo textual y lo gráfico. Recordemos en este punto que fue Apollinaire quien inventó el término caligrama, cruce de las palabras ideograma y caligrafía. Precisamente en este libro Vega nos acerca a las vanguardias, convive con ellas, las asume como propias, pero no se queda en ellas. Y sorprende porque en realidad estamos ante una recopilación de trabajos –poemas visuales y obras plásticas de gran tamaño- elaborados por el autor en torno al año 1980, unos un poco antes y otros un poco después.
Hay un aspecto que cabe destacar de los poemas visuales que el autor leonés presenta en esta obra y que le distinguen del hacer de otros poetas visuales, su plasticidad. Ésta afecta a la organización del texto en el espacio de la hoja, al juego de la tipografía, a la creación de figuras y también al color.
Rabano Mauro, el autor más importante de laberintos y otras formas difíciles del renacimiento carolingio, ya utilizó el color rojo para generar formas visuales en el interior de algunos textos y Apollinaire, ya en el siglo XX, tuvo la idea de realizar un libro de caligramas coloreados que no llegó a concluir. Pero Vega no sólo utiliza el color, sino los valores de la plasticidad como elementos de creación poética. Tal sucede por ejemplo en el poema Multitudes en ascenso, composición inspirada en las teorías místico-evolucionistas de Theillard de Chardin. Consiste éste en un amontonamiento de informes elementos plásticos y de la palabra TÚ que se repite y metamorfosea en la exclamación OH. Es una composición un tanto caligramática que, utilizando la propia terminología del autor, podemos calificar de caligrama pictográfico.
La poesía de Gustavo Vega se distingue radicalmente de la realizada por otros poetas visuales en los que los objetos funcionan solamente como elementos semánticos, y también de las creaciones de algunos pintores que introducen grafismos en sus obras plásticas, los cuales funcionan solamente como formas plásticas. En Vega la intencionalidad plástica y poética coinciden.
Algunos poemas visuales están realizados, además de con pintura, también con objetos tridimensionales. En el poema Escritura poética, uno de los más reproducidos, varios elementos objetuales –un lápiz, un piedra, una letra y un tornillo- se conjugan generando un microcosmos significativo con otras formas gráficas y pictóricas del espacio plano sobre la que se instalan. Son objetos que funcionan al mismo tiempo como elementos plásticos y como elementos semánticos.
Pero también hay una cuestión importante, y me remito a lo dicho por el poeta Eugenio de Nora con relación a otro libro de Vega, y es que la fundamentación del ser por la palabra -según expresión de Hölderlin y Heidegger-, o la revelación el ser de la existencia como algo vivido, no como una meditación abstracta, también cobra una gran importancia en este libro.
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Artículo publicado en catalán
Diario AVUI. Barcelona, 17 enero, 2002
http://www.avui.es/avui/diari/02/gen/17/k160117.htm
Un dels noms imprescindibles en l'àmbit de la poesia visual és el de Gustavo Vega, lleonès resident a Barcelona. Autor de diverses exposicions i de llibres que, com ara Habitando transparencias (1982) i El placer de ser (1997), mostren una particular concepció del poema. Ara presenta Prólogo para un silencio, publicat en una editorial que s'atreveix a editar una col·lecció especialitzada en poesia visual, que per cert dirigeix el mateix Gustavo Vega.
La de Vega és una poesia sense fronteres que menysprea l'esterilitat de certes limitacions.
Se salta les tradicionals divisions en compartiments estanc del saber amb la seva
particular línia de creació encaminada a acoblar llenguatges diferents.
Aquest llibre és un discurs unitari, un viatge del silenci al silenci, on els seus
primers poemes són metàfora del moment que va precedir la gran explosió
original. En un primer moment, trobem referències a la sonoritat del silenci,
so sense contingut, un salt al buit. Silenci eloqüent, com eloqüents són els
signes que l'expressen: "Materials del no-res", el negre absolut, els
zeros, una successió de zeros... Fins que de la gran explosió neix el món, el llenguatge,
un abecedari que comença amb la lletra A i que pren forma amb la paraula amor.
La A és la primera lletra de l'alfabet i també de la paraula amor. Precisament
la idea d'amor vertebra aquest poemari, en què s'entremescla la reflexió filosòfica
amb la creació plàstica realitzada amb una àmplia varietat de tècniques, tant tradicionals,
com la pintura i la serigrafia, com noves tecnologies.
DISTÀNCIA DEL TU AL JO
I així van lliscant els signes, taques i lletres, dibuixos, metàfores, que van contornejant
la distància moltes vegades insalvable que va del tu al jo, la confusió que ens
encamina de nou cap al silenci, cap a la gran O metàfora del Tot o del No-res, quan
la reflexió sobre el món com un cosmos d'amor, d'atraccions, es concentra en la
lletra O que, segons com es miri, és un gran zero i té la forma d'uns llavis. Eloqüència
de la O i laberint també quan l'atenció que s'hi posa es transforma en OH per
quedar-se després concentrada en la mudesa de la H. Al lector atent, la mirada d'aquest
poemari li trencarà una mica les estructures de l'escriptura convencional.
Un bonic text al principi que ens pot recordar el seu paisà, el poeta Antonio Gamoneda,
ens posa sobre la pista dels motius de la pràctica creativa. És un text ple de lirisme,
que a poc a poc va adquirint un to trencadís i balancejador degut a la seva disposició
gràfica, que ens evoca la nostra condició d'éssers mortals, limitats, amb una
pregunta: qui coneix el dolor de ser de la forma perfecta pensament? La reflexió
filosòfica i existencial s'alternen amb la intertextualitat i el poema acaba atrapant-nos
en un regalim final de reflexions que per la seva brevetat són molt eloqüents.
Jo crec que Gustavo Vega disfruta saltant-se els límits de la paraula i explorant
les dimensions del cos de l'escriptura, al mateix temps que aprofundeix en les possibilitats
de la materialitat plàstica, sempre, tot això, amb una intenció poetitzadora. I
el més interessant és que ens fa sentir que existeix la possibilitat d'interrelació
entre la paraula i la imatge, entre el textual i el gràfic. Recordem que va ser
Apollinaire qui va inventar el terme cal·ligrama, creuament de les paraules
ideograma i cal·ligrafia. Precisament en aquest llibre Vega ens acosta
a les avantguardes, hi conviu, les assumeix com a pròpies però no s'hi queda. I
sorprèn perquè en realitat estem davant d'una recopilació de treballs -poemes visuals
i obres plàstiques de mida gran- elaborats per l'autor entorn de l'any 1980, els
uns una mica abans i els altres una mica després.
Hi ha un aspecte que cal destacar dels poemes visuals que l'autor lleonès presenta en aquesta obra i que el distingeixen del fer d'altres poetes visuals: la seva plasticitat. Aquesta plasticitat afecta l'organització del text en l'espai del full, el joc de la tipografia, la creació de figures i també el color. Rabano Mauro, l'autor més important de laberints i altres formes difícils del renaixement carolingi, ja va utilitzar el color vermell per generar formes visuals a l'interior d'alguns textos i Apollinaire, ja al segle XX, va tenir la idea de realitzar un llibre de cal·ligrames acolorits que no va arribar a concloure.
Però Vega no només va utilitzar el color, sinó els valors de la plasticitat com a elements de creació poètica. Això succeeix per exemple en el poema Multitudes en ascenso, composició inspirada en les teories misticoevolucionistes de Theillard de Chardin. Consisteix en un amuntegament d'informes elements plàstics i de la paraula tu que es repeteix i metamorfoseja en l'exclamació OH. Una composició una mica cal·ligramàtica que, utilitzant la mateixa terminologia de l'autor, podem qualificar de cal·ligrama pictogràfic.
Per això la poesia de Gustavo Vega es distingeix radicalment de la realitzada per altres poetes visuals en els quals els objectes funcionen solament com a elements semàntics, i també de les creacions d'alguns pintors que introdueixen grafismes en les seves obres plàstiques, els quals funcionen només com a obres plàstiques. En Vega la intencionalitat plàstica i poètica coincideixen.
OBJECTES TRIDIMENSIONALS
Alguns poemes visuals estan realitzats, a més de amb pintura, també amb objectes
tridimensionals. Al poema Escritura poética, un dels més reproduïts,
diversos elements objectuals -un llapis, una pedra, una lletra i un cargol- es
conjuguen i generen un microcosmos significatiu amb altres formes gràfiques i pictòriques
de l'espai pla sobre el qual s'instal·len. Són objectes que funcionen al mateix
temps com a elements plàstics i semàntics. Però també hi ha una qüestió important,
i em remeto al que ha dit el poeta Eugenio de Nora, amb relació a un altre llibre
de Vega, i és que la fonamentació del ser per la paraula -segons expressió de Hölderlin
i Heidegger-, o la revelació del ser de l'existència com alguna cosa viscuda,
no com a meditació abstracta, també cobra una gran importància en aquest llibre.