DIARIO DE LEÓN.. León, 27,06, 1997

 

 

        

EL PLACER DE SER

Por José Enrique Martínez

 

(fragmentos)

 

No es ningún secreto que Gustavo Vega es uno de los poetas más singulares del actual panorama literario. Con una permanente actitud experimental, se ha entregado a esa «síntesis semántico-visual-fonética» que es para él la poesía visual (o concreta, visiva, fonética, cinética, espacial...). La poesía visual tiene ya su historia, y tan larga que algunos la remontan al hombre de las cavernas. Y en esa historia y en este país, Gustavo Vega—con sus publicaciones, exposiciones. talleres y premios- es un artista-poeta bien situado. En El placer de ser hay poesía visual, pero también hay texto. Más texto que imagen. Poesía para ver y poesía para leer. Pero en la página, las palabras se desperdigan o dispersan buscando formas, relieve, subrayados. La actitud experimental nunca abandona al poeta, ni lo que la poesía, tan seria, puede tener de juego, como sucede con esas fechas ficticias que acompañan un índice que, sin embargo, nos habla de una larga estadía cronológica: de 1974 son algunas composiciones; las últimas de este mismo año. La posible heterogeneidad de los poemas, de tan distintas   (…)

 

 

(…)      unidad temática, que podemos condensar en la segunda composición en la que las palabras se enmarcan en un gran paréntesis que nos dice que también la vida es un paréntesis, un hecho incidental. una pasión inútil, como decía Sartre y nos recuerda Vega. Al lado de esta constatación existencial asoman otras preocupaciones humanas, sobre todo el sentido de la soledad. La unidad temática cruza el libro y, como obsesión reiterada página aquí y página allá, una frase martilleante: «¿Quién no conoce el dolor de ser, de la forma perfecta pensamiento?»». Tal vez por juego o por ironía o ¿por qué? el libro se titulará, contrariamente, El placer de ser.

El poemario de Gustavo Vega lleva un prólogo de J. M. Batcells que no duda en colocar al poeta leonés entre los más singulares del momento actual por su fidelidad a la creación visual y por la simbiosis lograda entre reflexión teórica y creación literaria. El placer de ser es, me parece, una ocasión magnífica para conocer la veta creativa, indagatoria y experimental, de Gustavo Vega.

 

 

      El placer de ser, Gustavo Vega, Endymión, Madrid, 1997. s.p.

 

 

                                                                  José Enrique Martínez

 

 

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