| Artículos sobre Gustavo Vega |
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Gustavo Vega, entre la pintura y la poesía visual. (Fragmentos) por Luis Alonso Fernández
Pintores Leoneses Contemporáneos. Luis Alonso Fernández. Prólogo de Antonio Gamoneda. León. Edita: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León. 1983. p.550 / 28x22 cm. color.
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No debe extrañar a nadie que en este libro se incluya la referencia de artistas, como Gustavo Vega, dedicados a múltiples investigaciones visuales, plásticas y poéticas. Entre otras razones, porque, además de su obra propiamente pictórica, sus inquietudes artísticas participan de muchos de los recursos plásticos que la pintura de las dos últimas décadas ha utilizado y asumido, provenientes de otros campos del lenguaje gráfico, considerado en un sentido general. Y también, porque la poesía ha ido por delante y ha arrastrado consigo a muchos de los movimientos de la vanguardia histórica. Gustavo Vega nació en León, en 1948, y reside desde hace algunos años en Barcelona. Se dedica a la docencia y a la práctica e investigación tanto en el campo de la Filosofía como de la Poesía. También se ocupa de la pintura... (…) En el campo de las artes plásticas y la poesía su actividad es abundante y en continua evolución, desde que en 1970 finalizara sus estudios de pintura y de delineación. 1978 es el año que marca su compromiso con la práctica de la poesía visual, después de haber creado dos años antes un "Taller de Poemas" (poesía discursiva, concretismo, poesía visual y poesía objetual) para los alumnos de B.U.P. de un colegio donde ejerce la docencia. Algunas realizaciones de este taller han sido premiadas, expuestas o citadas en España y el extranjero. (…) En la obra de Gustavo Vega se da una perfecta correspondencia entre sus manifestaciones poético/visuales y su pintura. El elemento caracterizado y aglutinador de ambas -¿será necesario decirlo?- fue el concretismo, la expresión de lo concreto, durante tiempo. Cuando de poesía visual se trata, las manifestaciones de Gustavo Vega reducen al máximo el texto en busca de un limpio, grave y rotundo decir. Algo dramáticamente condensado, soportado por un conceptismo polivalente, en el que no se sabe bien la mayor parte de las veces si es el texto de "guarismos" o de "signos alfabéticos" el que se expresa en términos rigurosamente gráficos, o son las adiciones gráficas las que hablan con un lenguaje de estricta naturaleza lingüística. Sea como sea, el resultado es un perfecto ensamblaje de escritura y gráfico, de connotaciones literario/poéticas y valores plásticos. Los últimos trabajos de Gustavo Vega, en especial los realizados en los dos últimos años -y por lo que a su actividad más específicamente plástica se refiere-, han acentuado el carácter sígnico y gestual propiamente pictóricos. También la exaltación de la pincelada o la mancha como soporte visual más inmediato del conjunto. Es decir, sin renunciar a esa ambivalencia o ambigüedad lingüística que siempre le ha caracterizado, por la que es muy difícil calificar tajantemente sus trabajos de "poesía visual" y/o "pintura conceptual/gestual", sus últimas obras han resaltado particularmente la mancha o pincelada viva del color, en torno a la cual se nuclean todos los demás elementos lingüísticos/plásticos de la composición/poema. Pero en la evolución de su poesía, Gustavo Vega ha ido eliminando -para expresarlo con palabras de Julien Blaine- de lo concreto..., "el manierismo, de lo visual el esteticismo, contentándose con el decir ha prescindido de los fáciles recursos estilísticos...". A Gustavo Vega le preocupa, como es lógico en esta actividad suya, la fuerza del texto, el mensaje a transmitir. Para ello, recurre a los datos que le aporta la vida cotidiana, a todos los elementos que pueden hacer mensaje más expresivo y eficaz. Y procura que esa transmisión del mensaje no sea concluyente, cerrada, sino que invite a la participación del receptor, a que éste tenga la posibilidad de convertirse en transmisor. (…)
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