Artículos sobre Gustavo Vega

 

 

Habitando transparencias

por Victoriano Cremer *

La Crónica 16 (Sección Poesía y Vida). León. 25 de marzo de 1986.

Carta a Gustavo Vega.

 

 

Mi admirado compañero:

Me dejo invadir, dominar, arrastrar por tu libro, por tus versos. Y por ello compruebo que, inevitablemente, incluso prescindiendo de guías, signos y señales condicionales que, por lo regular, no hacen sino producir confusión y escepticismo -quizá como estas palabras que rescato para ti-, lo que te implica en el mundo o mundos en los que somos, es la poesía. No importa demasiado cual pueda ser el nombre que sirva para su clasificación en las pizarras de los didácticos, que suelen andar a la caza de vestigios y resonancias para ocultar errores. Lo que de verdad conviene al vigor saludable de la encomienda poética es que en su expresión, en su torbellino, en su laberinto pueda sentirse absorbido y perdido el comulgante, el lector.

Clasificar el misterio o el oficio poético (que tanto tiene de uno como de lo otro), cual si se tratara de especies botánicas, imponiendo etiquetas, tal, poesía experimental o visual, o poesía espacial o poesía cinética, parece un divertimento, cuando no una aberración.

La poesía, ciertamente, o lo es todo, porque en lo poético se encienden todas las hogueras, o no es nada. Lanzarse a especular sobre fundamentos y apoyaturas para defender una cierta y singular manera de comunicación poética, es cuando menos un abuso de confianza. “La poesía se explica por sí misma, o si no carece de explicación”, dictaría Pedro Salinas. Y cuando Cocteau le preguntaron sobre los nombres, las propiedades, sentido y aplicación de la poesía, respondió sin vacilación: “Yo sólo sé que la poesía es necesaria, aunque ignoro para qué”.

Entre las posibles aplicaciones, implicaciones o compromisos de la poesía se acepta su posible propiedad de agente provocador de curiosidades, de sorpresas, de interrogantes. Como la pintura, a la poesía ha de serla exigida la condición de subversiva, de inquietante, al menos. Y no mediante argucias o efectismos impuestos por eleccionamientos o acarreos deslumbrantes, como suele ser la siempre renovada apelación al dominio del lenguaje, para justificar los anchos vacíos, sino a través de sugestiones, acaso apenas entrevistas en un universo, en múltiples universos recién descubiertos.

Yo no sé, mi querido compañero, si me explico. Digo, quiero decir que tu poesía me importa grandemente no por lo que tenga de abstracción, o de visualización, o de “permutación fonética” que me parece, dicho sea en honor a la verdad, un término bárbaro, inútil y pedante, sino por lo que contiene de poesía, sean cuales fueren los grafismos que le acompañan. Más bien esos imaginismos, dadaísmos, rotulismos a veces mueven a la dispersión, provocan el desvío y adulteran la esencia poética en la cual se soportan.

Tu fervoroso libro “HABITANDO TRANSPARENCIAS” me redime de cualquier posible adulteración poética, sin necesidad de esforzarme en salvar obstáculos formales. Son inútiles las formulaciones plásticas, las alteraciones tipográficas, para desviar, para liberarme del encantamiento de lo “poético”. Todo está perfectamente claro, si en el oscuro planetario, por ejemplo, descubro la línea que me religa al objeto amado, deseado:

 

                                               YO__________TÚ

 

El inocultable manantial denuncia la presencia del romántico hervor bajo la piel. No existe complejidad. Todo está claro. Como la luz: “Silencios de sal , de sol ,se extienden sobre la arena, metamorfosis, //  las olas besan la cuerpos de amargura negra” luz murmurando, azules, el encanto de un horizonte que se arquea y // hasta el aire refleja en mañanas, rítmica, toda la humedad de la Tierra. // Pero, a lo lejos, se oyen telarañas violentas, motocicletas, imperios de policía y navajas, por doquiera, noches que hunden o empujan.

¿Qué importa, compañero, el juego de las clasificaciones? Lo que de verdad conviene a la verdad de la poesía, de tu poesía, es, si me lo permites, su fe de vida.

 

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* Victoriano Cremer: Poeta, articulista, narrador, crítico de arte... Doctor Honoris Causa Uni. León.